2. GARCILASO: COMENTARIO PERSONAL OBRA POÉTICA
¿Por dónde empezar? Aunque breve, la obra de Garcilaso y más importante, lo que te hace sentir, no puede despacharse en unos cuantos párrafos. Por eso, dado que este comentario es en estrícto personal, voy a centrarme en los sonetos y las églogas. Esto no quita que las coplas, las canciones, la epístola o las elegías tengan menos mérito, y comentaré al final lo que me ha llamado la atención de las dos primeras, no obstante, prefiero centrarme como he mencionado antes en los sonetos y las églogas (en concreto en la primera y la tercera) pues son lo que más he disfrutado.
"por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero."
(vv. 13 y 14, soneto V)
Nunca me he considerado una romántica, pero los sonetos de Garcilaso consiguen que me derrita como dice él de una manera más elegante al inicio del soneto XVIII. En apenas catorce versos el poeta es capaz de desnudar su alma y la tuya de paso. Hay una humanidad, un dolor, un deseo en sus palabras que es capaz de erizar la piel. Sin ser empalagoso, ni tampoco crudo, Garcilaso es capaz de transmitir las distintas formas que adquiere el amor, no solo eso, sino los sentimientos y angustias que lo acompañan. Pese a la constante de la idealización de la amada, el Amor en sí no aparece idealizado, es decir, Garcilaso expone que el amor puede ir acompañado de envidia, celos e incluso resultar ponzoñoso (soneto XXXI). A menudo, en los sonetos da la impresión que el amor causa mayor sufrimiento que deleite, pues cuando termina aún queda el recuerdo (soneto X) y el dolor de amar a un ser querido ausente (sonetoXXXVII, uno de mis favoritos). No solo eso, sino que encima pone de manifiesto como los ojos del enamorado ven la vida distinto, algo que comprueba por sí mismo cuando se lamenta de haberse burlado de su amigo -Boscán- cuando él lo sufre ahora (soneto XXVIII). En definitiva, lo que consigue Garcilaso, y que otros muchos intentan sin éxito, es colocar un espejo en sus palabras.
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| Fotografía propia, metáfora del reflejo de uno mismo en los versos de Garcilaso. |
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"mas con la lengua muerta y fria en la boca,
pienso mover la voz a ti debida;"
(vv. 3 y 4, segunda estancia, égloga I)
En una primera lectura, francamente las églogas no llamaron mi atención ni por asomo al nivel que lo habían conseguido los sonetos. Ni los pastores ni las ninfas tuvieron una fuerte impresión en mí. Si a eso le añadimos que la mayor parte de referencias mitológicas e históricas (égloga II) me pasaron desapercibidas por puro desconocimiento, realmente mi lectura fue pobre y de ahí mi juicio inicial -tirando de refranero: la ignorancia es muy atrevida-. Sin embargo, tras analizarlas en clase mi percepción de las mismas cambió. El hecho de comprender la manera en que forma y contenido armonizan en las églogas me permitió entender mejor el mensaje que intentaba transmitir Garcilaso a través de las bucólicas escenas. Las églogas se transformaron ante mis ojos, ya no eran el simple llanto de unos pastores ni un grupo de ninfas por el Tajo, sino un canto a la desesperación del amor no correspondido y al dolor por el amor perdido, una declaración del deseo de que el amor perdure más allá de la muerte, pues la vida parece un estrecho recipiente que pueda contener todo lo que uno siente cuando ama, la equiparación del amor que puede sentir un mortal con un ser divino... Así, la historia de unos pastores o la muerte de una ninfa cobran otro sentido, apelando a nuestra propia experiencia, compadeciéndonos como si fuera nuestro ese profundo dolor que provoca el rechazo, el fin de la ilusión o la pérdida definitiva de aquello que se ama.
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| Fotografía propia, interpretación personal de la ninfa Camila (égloga II) *** |
"Nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado."
(vv. 1, 2 y 3, copla VIII)
Para finalizar, solo quería apuntar un par de cosas en relación con el resto de la producción poética de Garcilaso, en concreto sobre las coplas y las canciones. En las coplas podemos observar claramente la construcción de la amada enemiga que también se reitera en las canciones. Se trata de la paradoja de amar y despreciar en igual medida al ser amado cuando sentimos su rechazo o directamente su indiferencia, creyendo en nuestro ego que busca deliberadamente herirnos cuando en realidad la mayoría de veces no es así. Es curioso porque es un tema que se repite a lo largo de la historia de la literatura y que sigue vigente hoy en muchas canciones. Puede que por eso, mientras leía la I canción, empecé a tararear la melodía de la canción Déjame de los Secretos.
En definitiva, la poesía de Garcilaso consigue conmovernos con facilidad ya que, por mucho que pase el tiempo, el amor y todo lo que lo rodea no puede resultarnos ajenos en tanto que somos humanos y estamos vivos.


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