6. EL CASTIGO SIN VENGANZA: LA HONRA ¿ALGO DEL PASADO?

    El castigo sin venganza de Lope de Vega es una de las grandes tragedias que ha dado nuestra literatura. La historia de la pasión de dos jóvenes que los conduce sin remedio a la muerte, la tragedia de un padre traicionado y una esposa despechada donde la honra de una comunidad entera peligra por culpa de un amor incestuoso. 

    El argumento principal de la obra se sostiene en la honra, un concepto de entidad metafísica en la España barroca. La obra entera es un producto propagandístico de la mentalidad reinante en el s. XVII, siendo el mensaje claro: preserva la honra y restáurala en caso de ser preciso. Esto se traduce en el comportamiento de los personajes y lo que se espera de ellos, donde se aprecia una clara distinción entre los personajes femeninos y los masculinos, algo que también se daba en la sociedad entonces. De los hombres se espera valor y buen gobierno, algo que cumplen el Duque en la guerra y Federico el tiempo que rige la casa de su padre, en cambio, se desaprueba que llore o muestre debilidad -esto se aprecia en el parlamento de Casandra cuando reprende a Federico por su llanto-. De las mujeres, por otra parte, se espera la preservación de su 'virtud' (en otras palabras su virginidad) y que permanezcan leales a sus maridos y padres. Se desaprueba que incumplan alguna de estas imposiciones o la mera sospecha de su incumplimiento, lo que conllevaría la deshonra, no solo suya sino del grupo familiar al completo. Para restablecer la honra solo había dos caminos, o el matrimonio o el derramamiento de sangre.  

    Establecidas estas bases queda preguntarse qué es aplicable del texto de Lope a nuestros días. Desde luego las cosas han cambiado mucho desde el barroco, sin embargo, resulta interesante plantearse qué es aquello que podría hoy mover la acción dramática de una producción teatral o cinematográfica y conseguir que todo el público entendiera las razones que llevan a los personajes al límite. ¿Acoso existe hoy un pegamento social equiparable a la honra en la sociedad española del s. XVII? No debemos olvidar que la honra era precisamente eso, un cohesionador social. Daba igual el estamento social al que pertenecieses (hablando de la honra horizontal), la honra seguía siendo un principio básico sobre el que articular tu vida. Volviendo a la pregunta, es una cuestión complicada. Podría parecer que no, que nuestra sociedad es mucho más heterogénea y poralizada que la barroca, y probablemente es verdad, no obstante, eso no explicaría por qué cuando vamos al teatro o vemos una película en general todos comprendemos aquellos que mueve a los protagonistas o incluso llegamos a sentirnos identificados. La reflexión a la que quiero llegar es que cada época tiene su idiosincrasia y que para comprender mejor sus producción artística es necesario conocerla. Esto podría conducirnos a la vez a otro apasionado debate sobre si la transcendecia de la obra artística consiste en superar esta idiosincracia bajo la que es creada para adquirir ese carácter atemporal propio de los que llamamos clásicos.

    Volviendo a la honra, no olvidemos que hasta hace relativamente poco la honra seguía siendo un valor fundamental en la sociedad española, especialmente en las zonas rurales, es más, sigue teniendo vigencia en la actualidad en otros países. En nuestra sociedad, la honra se ha desligado de su componente espiritual y religioso y, afortunadamente, cada vez más de su carácter patriarcal, pero sin duda puede tener relevancia hoy en la necesidad de sentirnos reconocidos por los demás y cómo esto puede determinar nuestras relaciones de manera análoga a como lo hacía en el s. XVII. A su vez, como muestra El crimen sin venganza, honra y apariencia van de la mano, siendo fundamental preservar una y mantener la otra. De esta manera se estructuraba el mundo barroco, en la preservación de la honra y en la convicción de que todo es apariencia, siendo el teatro el canal de este mensaje. Trasladándolo a nuestra cotidianidad, muchas veces encontramos que esa necesidad que tenemos de ser reconocidos por los demás la sustentamos bajo apariencias, siendo las redes sociales el cúlmen de esto. Construimos un mundo irreal que nos permita conseguir el reconocimiento del otro, para que alabe nuestras virtudes guardándonos de que no observe algo susceptible de crítica y, en ese caso, enmendamos en la medida de lo posible nuestro error. ¿No es acaso esto en lo que consiste la honra? ¿no es el derrumbamiento de este mundo irreal y virtuoso del Duque el que le conduce a enmendar la situación?

Comentarios

Entradas populares de este blog

3. HAMLET: THEATRUM MUNDI

RESEÑA LA MUERTE DE LAS LENGUAS DE DAVID CRYSTAL

2. GARCILASO: COMENTARIO PERSONAL OBRA POÉTICA